{"id":311,"date":"2022-02-02T08:43:57","date_gmt":"2022-02-02T11:43:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.fundacionurunday.org\/lae\/?page_id=311"},"modified":"2022-02-10T12:36:27","modified_gmt":"2022-02-10T15:36:27","slug":"capitulo-11-un-tal-juan-de-dios","status":"publish","type":"page","link":"http:\/\/www.fundacionurunday.org\/lae\/capitulo-11-un-tal-juan-de-dios\/","title":{"rendered":"Cap\u00edtulo 11 &#8211; Un tal Juan de Dios"},"content":{"rendered":"<p>[vc_row css_animation=&#8221;&#8221; row_type=&#8221;row&#8221; use_row_as_full_screen_section=&#8221;no&#8221; type=&#8221;full_width&#8221; angled_section=&#8221;no&#8221; text_align=&#8221;left&#8221; background_image_as_pattern=&#8221;without_pattern&#8221;][vc_column offset=&#8221;vc_hidden-sm vc_hidden-xs&#8221;][vc_empty_space height=&#8221;50px&#8221;][vc_row_inner row_type=&#8221;row&#8221; type=&#8221;grid&#8221; text_align=&#8221;left&#8221; css_animation=&#8221;&#8221;][vc_column_inner width=&#8221;2\/3&#8243;][vc_single_image image=&#8221;312&#8243; img_size=&#8221;full&#8221; qode_css_animation=&#8221;element_from_fade&#8221; transition_delay=&#8221;1&#8243;][vc_empty_space][vc_column_text]<\/p>\n<h2>Un tal Juan de Dios.<\/h2>\n<p>[\/vc_column_text][vc_column_text]<span style=\"color: #999999; font-family: Lato; font-size: 12px;\">02 de Febrero, 2022 | Cap\u00edtulo 11<\/span>[\/vc_column_text][vc_empty_space][vc_column_text]<em><span style=\"font-size: 18px; background-color: #000000; color: #ffffff; padding-left: 10px; padding-right: 10px;\">Por Marcelo Nieto<\/span><\/em>[\/vc_column_text][vc_empty_space][vc_column_text el_class=&#8221;parrafo&#8221;]<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">Se llamaba Juan de Dios. Naci\u00f3 en un pueblo llamado Puerto Gaboto, donde vivi\u00f3 una infancia que el poeta rememora como el para\u00edso: \u201cera un rancho de barro, con el techo de paja, de tijeras muy r\u00fasticas y de cumbrera baja. Hab\u00eda un algarrobo que al patio daba sombra y que endulza la lengua cada vez que se nombra&#8221;. Escrib\u00eda as\u00ed, porque Mena fue un alto poeta y edit\u00f3 un librode culto, \u201cvirolas y otras chafalon\u00edas\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">\u201cMozo chacot\u00f3n y alegre\u201d, se alej\u00f3 del terru\u00f1o rumbo a Rosario, despu\u00e9s a Buenos Aires, hizo nido en el campo del norte santafesino, luego parti\u00f3 a Colonia Baranda y finalmente recal\u00f3 en Resistencia, donde sent\u00f3 reales.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">La leyenda cuenta que ten\u00eda un fac\u00f3n con mango de plata que lo acompa\u00f1\u00f3 en su nomadismo y que, en las horas aciagas, agarraba un pedazo de madera y comenzaba a tallar. Del todo autodidacta, del todo artista.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">Tambi\u00e9n se cuenta que en 1932, viviendo en el campo, un arriero le regal\u00f3 un palo de guayaib\u00ed &#8220;para que se hiciera un bast\u00f3n criollo&#8221;. Mena empez\u00f3 a trabajar con un cortaplumas la punta gruesa del palo y le sali\u00f3 la cabeza de un paisano. Y as\u00ed comenz\u00f3 todo\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">Ac\u00e1 vivi\u00f3 entre las d\u00e9cadas del \u201930 y el \u201950. Una fotograf\u00eda retrato lo muestra moreno, de rasgos criollos, pelo tupido y barba. Comprometido con la cultura resistenciana se lo ve entre los templarios de la Pe\u00f1a de los Bagres, en el Ateneo del Chaco y \u201ccapataz\u201d del Fog\u00f3n de los Arrieros.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">Con otro comprovinciano, Aldo Boglietti, forj\u00f3 a fuego una amistad y qued\u00f3se a vivir en el Fog\u00f3n de los Arrieros, en Brown 188, esa casa de puertas abiertas dedicada a la amistad, el humor, el arte y el intelecto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">Ah\u00ed tallaba Juan de Dios Mena sus tapes de curup\u00ed. Es m\u00e1s, el nombre &#8220;Fog\u00f3n de los arrieros&#8221; fue propuesto por Mena. <u>&#8220;Desensille, haga noche pero no se aquerencie&#8221;<\/u>, era otra de las frases acu\u00f1adas por \u00e9l. Que result\u00f3 parad\u00f3jica, seg\u00fan puntualiza Hilda Torres Varela, ya que Juan de Dios se aquerenci\u00f3 \u2013literalmente- en el Fog\u00f3n.<\/p>\n<p>[\/vc_column_text][vc_empty_space][vc_single_image image=&#8221;313&#8243; img_size=&#8221;full&#8221; alignment=&#8221;center&#8221; qode_css_animation=&#8221;element_from_fade&#8221;][vc_empty_space][vc_column_text el_class=&#8221;parrafo&#8221;]<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">En versos de soneto dice Julio Acosta: <em>\u201cPe\u00f3n vitalicio te ha nombrado Mena \/ apto para el buen uso del letargo \/ que sobreviene a una abundante cena. \/ Te dejas explotar en la faena. \/ Esa broma de pe\u00f3n va para largo. \/ Trabajas solo y manda, sin embargo, \/ un capataz de barba y de melena\u2026\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">Aldo lo design\u00f3 &#8220;capataz&#8221; de esa casa sin llaves, reserv\u00e1ndose el cargo de &#8220;pe\u00f3n&#8221;. De ese primer fog\u00f3n evocaba Luis Landriscina nuestro invitado de tapa en un n\u00famero anterior: <em>\u201cUna casa antigua. En la puerta hab\u00eda una escultura, un gran taco de madera que era una gran cara; la ten\u00eda con una cadena pa\u00b4 que alguien no venga y se la lleve, pero estaba afuera pa\u00b4 que se sepa que all\u00ed pod\u00edan venir en cualquier momento los artistas, porque \u00e9se era el criterio con que se hab\u00eda creado el Fog\u00f3n\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">Y tambi\u00e9n vale la pena compartir la estampa que hizo Landriscina de nuestro personaje: <em>\u201cFrente a la casa de mis padrinos viv\u00eda don Juan de Dios Mena, que era muy cari\u00f1oso conmigo, me quer\u00eda mucho, era el \u00fanico hombre con barba al que no le ten\u00eda miedo. Con mucha ternura me sol\u00eda tener en sus rodillas mientras tallaba el curup\u00ed, madera blanda que le dio vuelo a toda su imaginaci\u00f3n, porque era un santero, hac\u00eda im\u00e1genes, pero ten\u00eda el vuelo del tallador\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">A principios de los a\u00f1os \u201950 Juan de Dios fue a vivir a Misiones y trabaj\u00f3 junto con Lucas Braulio Areco, Ren\u00e9 Brusau y V\u00edctor Marchese en la creaci\u00f3n del Palacio del Mate de Posadas, inaugurado el 18 de octubre de 1952 y hoy referencia cultural ineludible de la capital misionera. Una sala lleva su nombre.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">\u00bfSobre las tallas de Juan de Dios? El drama y el humor en esas piezas c\u00e1ndidas pero profundas, profundamente psicol\u00f3gicas. Es que Mena auscultaba los tipos humanos tel\u00faricos con aguzada vista. Inmortaliza al gaucho, el indio, el campesino, al habitante de los pueblos del interior chaque\u00f1o. No se vaya a creer que la suya es una obra grotesca; m\u00e1s bien dolorosa y redimida en su fresca ingenuidad. Es verdad que consigue del espectador una sonrisa al observar los caracteres de anta\u00f1o: indios, criollos y gauchos, definidas con tanto don. Y las m\u00e1s de las veces, tras el impacto risue\u00f1o, se tornan conmovedoras.<\/p>\n<p>[\/vc_column_text][vc_empty_space][vc_single_image image=&#8221;314&#8243; img_size=&#8221;full&#8221; alignment=&#8221;center&#8221; qode_css_animation=&#8221;element_from_fade&#8221;][vc_empty_space][vc_column_text el_class=&#8221;parrafo&#8221;]<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">P\u00e1rrafo aparte merecen sus Cristos que empieza a tallar hacia el final de su vida: el Cristo gaucho calzado y con melena. Dec\u00eda representar <em>&#8220;al Cristo hombre, al que todos llevamos adentro&#8221;<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\"><em>\u201cEl tema sacro se vuelve m\u00e1s trascendental a\u00fan en ese modo de decir en alta voz todo el dolor del hombre demasiado sencillo, del hijo de campo y de la selva, sacrificado siempre, v\u00edctima propiciatoria de todas las injusticias\u201d<\/em>, seg\u00fan expresa Lucas Braulio Areco.<\/p>\n<p>[\/vc_column_text][vc_empty_space][vc_single_image image=&#8221;317&#8243; img_size=&#8221;full&#8221; alignment=&#8221;center&#8221; qode_css_animation=&#8221;element_from_fade&#8221;][vc_empty_space][vc_column_text el_class=&#8221;parrafo&#8221;]<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">En 1954, muri\u00f3 Juan de Dios Mena. Dej\u00f3 una abundante producci\u00f3n escult\u00f3rica -dicen que cercana a las 500 tallas de madera- y un grupo de ellas tiene su altar en el Fog\u00f3n de los Arrieros. Un Cristo de Mena integra la colecci\u00f3n privada de arte de Picasso. La sala Juan de Dios Mena del Museo del Mate exhibe sus tapes. Una de sus tallas es parte de la colecci\u00f3n del Museo L\u2019Hermitage de Leningrado y no son pocas las familias resistencianas que poseen su obra, con el tiempo consagrada.<\/p>\n<p>[\/vc_column_text][vc_empty_space][vc_column_text el_class=&#8221;parrafo&#8221;]<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\"><em>Contenidos: Virgina Quirelli<\/em><\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\"><em>Arte: Brian Ariel Dufek<\/em><\/p>\n<p>[\/vc_column_text][vc_empty_space height=&#8221;40px&#8221;][\/vc_column_inner][vc_column_inner width=&#8221;1\/3&#8243;][vc_widget_sidebar sidebar_id=&#8221;Menu Capitulos&#8221;][\/vc_column_inner][\/vc_row_inner][\/vc_column][\/vc_row][vc_row css_animation=&#8221;&#8221; row_type=&#8221;row&#8221; use_row_as_full_screen_section=&#8221;no&#8221; type=&#8221;full_width&#8221; angled_section=&#8221;no&#8221; text_align=&#8221;left&#8221; background_image_as_pattern=&#8221;without_pattern&#8221;][vc_column offset=&#8221;vc_hidden-lg vc_hidden-md&#8221; css=&#8221;.vc_custom_1643803047994{padding-right: 10% !important;padding-left: 10% !important;}&#8221;][vc_empty_space height=&#8221;50px&#8221;][vc_row_inner row_type=&#8221;row&#8221; type=&#8221;grid&#8221; text_align=&#8221;left&#8221; css_animation=&#8221;&#8221;][vc_column_inner width=&#8221;2\/3&#8243;][vc_single_image image=&#8221;312&#8243; img_size=&#8221;full&#8221; qode_css_animation=&#8221;element_from_fade&#8221; transition_delay=&#8221;1&#8243;][vc_empty_space][vc_column_text]<\/p>\n<h2>Un tal Juan de Dios.<\/h2>\n<p>[\/vc_column_text][vc_column_text]<span style=\"color: #999999; font-family: Lato; font-size: 12px;\">02 de Febrero, 2022 | Cap\u00edtulo 11<\/span>[\/vc_column_text][vc_empty_space][vc_column_text]<em><span style=\"font-size: 18px; background-color: #000000; color: #ffffff; padding-left: 10px; padding-right: 10px;\">Por Marcelo Nieto<\/span><\/em>[\/vc_column_text][vc_empty_space][vc_column_text el_class=&#8221;parrafo&#8221;]<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">Se llamaba Juan de Dios. Naci\u00f3 en un pueblo llamado Puerto Gaboto, donde vivi\u00f3 una infancia que el poeta rememora como el para\u00edso: \u201cera un rancho de barro, con el techo de paja, de tijeras muy r\u00fasticas y de cumbrera baja. Hab\u00eda un algarrobo que al patio daba sombra y que endulza la lengua cada vez que se nombra&#8221;. Escrib\u00eda as\u00ed, porque Mena fue un alto poeta y edit\u00f3 un librode culto, \u201cvirolas y otras chafalon\u00edas\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">\u201cMozo chacot\u00f3n y alegre\u201d, se alej\u00f3 del terru\u00f1o rumbo a Rosario, despu\u00e9s a Buenos Aires, hizo nido en el campo del norte santafesino, luego parti\u00f3 a Colonia Baranda y finalmente recal\u00f3 en Resistencia, donde sent\u00f3 reales.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">La leyenda cuenta que ten\u00eda un fac\u00f3n con mango de plata que lo acompa\u00f1\u00f3 en su nomadismo y que, en las horas aciagas, agarraba un pedazo de madera y comenzaba a tallar. Del todo autodidacta, del todo artista.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">Tambi\u00e9n se cuenta que en 1932, viviendo en el campo, un arriero le regal\u00f3 un palo de guayaib\u00ed &#8220;para que se hiciera un bast\u00f3n criollo&#8221;. Mena empez\u00f3 a trabajar con un cortaplumas la punta gruesa del palo y le sali\u00f3 la cabeza de un paisano. Y as\u00ed comenz\u00f3 todo\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">Ac\u00e1 vivi\u00f3 entre las d\u00e9cadas del \u201930 y el \u201950. Una fotograf\u00eda retrato lo muestra moreno, de rasgos criollos, pelo tupido y barba. Comprometido con la cultura resistenciana se lo ve entre los templarios de la Pe\u00f1a de los Bagres, en el Ateneo del Chaco y \u201ccapataz\u201d del Fog\u00f3n de los Arrieros.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">Con otro comprovinciano, Aldo Boglietti, forj\u00f3 a fuego una amistad y qued\u00f3se a vivir en el Fog\u00f3n de los Arrieros, en Brown 188, esa casa de puertas abiertas dedicada a la amistad, el humor, el arte y el intelecto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">Ah\u00ed tallaba Juan de Dios Mena sus tapes de curup\u00ed. Es m\u00e1s, el nombre &#8220;Fog\u00f3n de los arrieros&#8221; fue propuesto por Mena. <u>&#8220;Desensille, haga noche pero no se aquerencie&#8221;<\/u>, era otra de las frases acu\u00f1adas por \u00e9l. 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De ese primer fog\u00f3n evocaba Luis Landriscina nuestro invitado de tapa en un n\u00famero anterior: <em>\u201cUna casa antigua. En la puerta hab\u00eda una escultura, un gran taco de madera que era una gran cara; la ten\u00eda con una cadena pa\u00b4 que alguien no venga y se la lleve, pero estaba afuera pa\u00b4 que se sepa que all\u00ed pod\u00edan venir en cualquier momento los artistas, porque \u00e9se era el criterio con que se hab\u00eda creado el Fog\u00f3n\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">Y tambi\u00e9n vale la pena compartir la estampa que hizo Landriscina de nuestro personaje: <em>\u201cFrente a la casa de mis padrinos viv\u00eda don Juan de Dios Mena, que era muy cari\u00f1oso conmigo, me quer\u00eda mucho, era el \u00fanico hombre con barba al que no le ten\u00eda miedo. Con mucha ternura me sol\u00eda tener en sus rodillas mientras tallaba el curup\u00ed, madera blanda que le dio vuelo a toda su imaginaci\u00f3n, porque era un santero, hac\u00eda im\u00e1genes, pero ten\u00eda el vuelo del tallador\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">A principios de los a\u00f1os \u201950 Juan de Dios fue a vivir a Misiones y trabaj\u00f3 junto con Lucas Braulio Areco, Ren\u00e9 Brusau y V\u00edctor Marchese en la creaci\u00f3n del Palacio del Mate de Posadas, inaugurado el 18 de octubre de 1952 y hoy referencia cultural ineludible de la capital misionera. Una sala lleva su nombre.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">\u00bfSobre las tallas de Juan de Dios? El drama y el humor en esas piezas c\u00e1ndidas pero profundas, profundamente psicol\u00f3gicas. Es que Mena auscultaba los tipos humanos tel\u00faricos con aguzada vista. Inmortaliza al gaucho, el indio, el campesino, al habitante de los pueblos del interior chaque\u00f1o. No se vaya a creer que la suya es una obra grotesca; m\u00e1s bien dolorosa y redimida en su fresca ingenuidad. Es verdad que consigue del espectador una sonrisa al observar los caracteres de anta\u00f1o: indios, criollos y gauchos, definidas con tanto don. Y las m\u00e1s de las veces, tras el impacto risue\u00f1o, se tornan conmovedoras.<\/p>\n<p>[\/vc_column_text][vc_empty_space][vc_single_image image=&#8221;314&#8243; img_size=&#8221;full&#8221; alignment=&#8221;center&#8221; qode_css_animation=&#8221;element_from_fade&#8221;][vc_empty_space][vc_column_text el_class=&#8221;parrafo&#8221;]<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">P\u00e1rrafo aparte merecen sus Cristos que empieza a tallar hacia el final de su vida: el Cristo gaucho calzado y con melena. Dec\u00eda representar <em>&#8220;al Cristo hombre, al que todos llevamos adentro&#8221;<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\"><em>\u201cEl tema sacro se vuelve m\u00e1s trascendental a\u00fan en ese modo de decir en alta voz todo el dolor del hombre demasiado sencillo, del hijo de campo y de la selva, sacrificado siempre, v\u00edctima propiciatoria de todas las injusticias\u201d<\/em>, seg\u00fan expresa Lucas Braulio Areco.<\/p>\n<p>[\/vc_column_text][vc_empty_space][vc_single_image image=&#8221;317&#8243; img_size=&#8221;full&#8221; alignment=&#8221;center&#8221; qode_css_animation=&#8221;element_from_fade&#8221;][vc_empty_space][vc_column_text el_class=&#8221;parrafo&#8221;]<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">En 1954, muri\u00f3 Juan de Dios Mena. Dej\u00f3 una abundante producci\u00f3n escult\u00f3rica -dicen que cercana a las 500 tallas de madera- y un grupo de ellas tiene su altar en el Fog\u00f3n de los Arrieros. Un Cristo de Mena integra la colecci\u00f3n privada de arte de Picasso. La sala Juan de Dios Mena del Museo del Mate exhibe sus tapes. Una de sus tallas es parte de la colecci\u00f3n del Museo L\u2019Hermitage de Leningrado y no son pocas las familias resistencianas que poseen su obra, con el tiempo consagrada.<\/p>\n<p>[\/vc_column_text][vc_empty_space][vc_column_text el_class=&#8221;parrafo&#8221;]<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\"><em>Contenidos: Virgina Quirelli<\/em><\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\"><em>Arte: Brian Ariel Dufek<\/em><\/p>\n<p>[\/vc_column_text][vc_empty_space height=&#8221;40px&#8221;][\/vc_column_inner][vc_column_inner width=&#8221;1\/3&#8243;][vc_widget_sidebar sidebar_id=&#8221;Menu Capitulos&#8221;][\/vc_column_inner][\/vc_row_inner][\/vc_column][\/vc_row][vc_row css_animation=&#8221;&#8221; row_type=&#8221;row&#8221; use_row_as_full_screen_section=&#8221;no&#8221; type=&#8221;full_width&#8221; angled_section=&#8221;no&#8221; text_align=&#8221;left&#8221; background_image_as_pattern=&#8221;without_pattern&#8221;][vc_column][vc_empty_space height=&#8221;120px&#8221;][vc_single_image image=&#8221;112&#8243; img_size=&#8221;full&#8221; alignment=&#8221;center&#8221; qode_css_animation=&#8221;&#8221;][vc_empty_space height=&#8221;60px&#8221;][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row css_animation=&#8221;&#8221; row_type=&#8221;row&#8221; use_row_as_full_screen_section=&#8221;no&#8221; type=&#8221;full_width&#8221; angled_section=&#8221;no&#8221; text_align=&#8221;left&#8221; background_image_as_pattern=&#8221;without_pattern&#8221;][vc_column offset=&#8221;vc_hidden-sm vc_hidden-xs&#8221;][vc_empty_space height=&#8221;50px&#8221;][vc_row_inner row_type=&#8221;row&#8221; type=&#8221;grid&#8221; text_align=&#8221;left&#8221; css_animation=&#8221;&#8221;][vc_column_inner width=&#8221;2\/3&#8243;][vc_single_image image=&#8221;312&#8243; img_size=&#8221;full&#8221; qode_css_animation=&#8221;element_from_fade&#8221; transition_delay=&#8221;1&#8243;][vc_empty_space][vc_column_text] Un tal Juan de Dios. [\/vc_column_text][vc_column_text]02 de Febrero, 2022 | Cap\u00edtulo 11[\/vc_column_text][vc_empty_space][vc_column_text]Por Marcelo Nieto[\/vc_column_text][vc_empty_space][vc_column_text el_class=&#8221;parrafo&#8221;] Se llamaba Juan de Dios. 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