{"id":395,"date":"2022-03-24T16:08:05","date_gmt":"2022-03-24T19:08:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.fundacionurunday.org\/lae\/?page_id=395"},"modified":"2022-03-24T16:33:18","modified_gmt":"2022-03-24T19:33:18","slug":"capitulo-17-un-perro-en-el-ojo-de-la-escultura","status":"publish","type":"page","link":"http:\/\/www.fundacionurunday.org\/lae\/capitulo-17-un-perro-en-el-ojo-de-la-escultura\/","title":{"rendered":"Cap\u00edtulo 17 &#8211; Un perro en el ojo de la escultura."},"content":{"rendered":"<p>[vc_row css_animation=&#8221;&#8221; row_type=&#8221;row&#8221; use_row_as_full_screen_section=&#8221;no&#8221; type=&#8221;full_width&#8221; angled_section=&#8221;no&#8221; text_align=&#8221;left&#8221; background_image_as_pattern=&#8221;without_pattern&#8221;][vc_column offset=&#8221;vc_hidden-sm vc_hidden-xs&#8221;][vc_empty_space height=&#8221;50px&#8221;][vc_row_inner row_type=&#8221;row&#8221; type=&#8221;grid&#8221; text_align=&#8221;left&#8221; css_animation=&#8221;&#8221;][vc_column_inner width=&#8221;2\/3&#8243;][vc_single_image image=&#8221;399&#8243; img_size=&#8221;full&#8221; qode_css_animation=&#8221;element_from_fade&#8221; transition_delay=&#8221;1&#8243;][vc_empty_space][vc_column_text]<\/p>\n<h2>Un perro en el ojo de la escultura<\/h2>\n<p>[\/vc_column_text][vc_column_text]<span style=\"color: #999999; font-family: Lato; font-size: 12px;\">24 de Marzo, 2022 | Cap\u00edtulo 17<\/span>[\/vc_column_text][vc_empty_space][vc_column_text]<em><span style=\"font-size: 18px; background-color: #000000; color: #ffffff; padding-left: 10px; padding-right: 10px;\">Por Marcelo Nieto<\/span><\/em>[\/vc_column_text][vc_empty_space][vc_column_text el_class=&#8221;parrafo&#8221;]<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">Como es obvio, la fauna tiene su nicho contundente en el patrimonio escult\u00f3rico de Resistencia. Y tiene sus adeptos. Pez, hipop\u00f3tamo, perro, \u00e1guila, le\u00f3n, loba, unicornio son algunos de los animales que pueblan el medioambiente de la ciudad de las esculturas. Pero hay un animal que tiene m\u00e1s prestigio y popularidad que los otros: el perro Fernando.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">\u2026Y sucedi\u00f3 un d\u00eda entre los d\u00edas de 1951. Por entonces, a Resistencia llegaban bandas y orquestas de Buenos Aires que daban vida a dilatadas fiestas bailables. Entre ellos, frecuentaba un cantor de boleros, Fernando Ortiz. Alguna vez estaba en un bar tomando su caf\u00e9 y era d\u00eda lluvioso y melanc\u00f3lico cuando apareci\u00f3 debajo de la mesa un cusco blanco ba\u00f1ado por la lluvia. Lo alz\u00f3 y le dijo, \u201cya no estaremos m\u00e1s solos\u201d. Ortiz lo llev\u00f3 al hotel y a todos los bailes donde amenizaba su orquesta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">As\u00ed aparece en escena el perro Fernando, callejero, amparado por amos espont\u00e1neos, presencia habitual en bares, fiestas, carnavales, conciertos y otros eventos art\u00edsticos. Se apersona en bodas y cumplea\u00f1os, lo que construye motivo de orgullo para el anfitri\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">Con h\u00e1bitos y composturas tan humanos que alguien lo defini\u00f3 certeramente \u201cEra un hombre con traje de perro\u201d.<\/p>\n<p>[\/vc_column_text][vc_empty_space][vc_single_image image=&#8221;398&#8243; img_size=&#8221;full&#8221; alignment=&#8221;center&#8221; qode_css_animation=&#8221;element_from_fade&#8221;][vc_empty_space height=&#8221;10px&#8221;][vc_column_text]<\/p>\n<p style=\"font-size: 14px; text-align: center;\"><em><span style=\"font-size: 14px;\">No es una leyenda. Aqu\u00ed Fernando en una fiesta del Fog\u00f3n de los Arrieros.<br \/>\nFoto Gentileza Fog\u00f3n de los Arrieros<br \/>\n<\/span><\/em><\/p>\n<p>[\/vc_column_text][vc_empty_space][vc_column_text el_class=&#8221;parrafo&#8221;]<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">Las an\u00e9cdotas se desgranan por doquier y a\u00fan perviven testigos que dan fe de los h\u00e1bitos extraordinarios del can.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">Ten\u00eda itinerarios muy espec\u00edficos: dorm\u00eda en la entrada del hotel Col\u00f3n, desayunaba en el despacho del gerente del Banco Naci\u00f3n, hac\u00eda una recorrida de bares, continuaba la rutina d\u00e1ndose una vuelta por la plaza central para perseguir gatos, almorzaba en El Madrile\u00f1o, dorm\u00eda la siesta en la casa del cirujano Jorge Reggiardo, por las tardes podr\u00eda estar visitando el atelier de Ren\u00e9 Brusau en la buhardilla del Teatro Argentino o asistir a una conferencia de Teosof\u00eda en el Ateneo del Chaco. Merendaba en el bar La Estrella lo que clientes y due\u00f1os le ofrec\u00edan, pero era en la noche donde desplegaba una agitada actividad social, present\u00e1ndose en las confiter\u00edas bailables, el cine teatro, el club Social, el Fog\u00f3n de los Arrieros, en fiestas familiares o cualquier evento que respirara bullicio y m\u00fasica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">En la docena de a\u00f1os trotando las calles de Resistencia, lleg\u00f3 a ser tremendamente popular, todo caminante de la ciudad lo reconoc\u00eda, lo llamaba por su nombre, le convidaba una caricia. Y quien no lo conociera deb\u00eda atenerse a las consecuencias, como aquella vez, cuando el cami\u00f3n de la perrera secuestr\u00f3 al perro vagabundo. Pasaba por ah\u00ed el boxeador, campe\u00f3n argentino, Tatalo Dom\u00ednguez quien reconocer\u00eda luego, algo avergonzado, que, ante la negativa de soltar a Fernando, debi\u00f3 darle \u201cuna caricia\u201d al polic\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">La compostura del perro es proverbial: permanec\u00eda sentado en la silla de una mesa de caf\u00e9, tomando su caf\u00e9 con leche con parsimonia, volteando la cabeza una y otra vez siguiendo al orador eventual, dir\u00edase, escuchando la conversaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">Y sobre sus juicios certeros, valga la an\u00e9cdota de la aburrida disquisici\u00f3n de un conferenciante en el Ateneo: tras rato de escuchar, Fernando dio un sonoro bostezo que culmin\u00f3 en aullido y dando una vuelta en c\u00edrculo, se retir\u00f3.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">No menos singular su at\u00edpico gusto -al menos para un perro- de permanecer la funci\u00f3n entera de una obra coral o pian\u00edstica, echado a un costado del escenario, relajado, pero atento. De ah\u00ed extraemos una de sus emblem\u00e1ticas an\u00e9cdotas: un pianista polaco de apellido Paderewsky ofrec\u00eda un concierto y el perro, como era costumbre, se apareci\u00f3 en el escenario. En un momento de la sonata de Beethoven, Fernando estremeci\u00f3 la sala con un gru\u00f1ido que pas\u00f3 por alto el int\u00e9rprete; casi finalizada la pieza, se par\u00f3 Fernando y lo mir\u00f3 duramente\u2026 Paderewsky tuvo la grandeza de reconocer que hab\u00eda pifiado dos veces.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">En otra ocasi\u00f3n se representaba la obra \u201cNazareno Cruz y el lobo\u201d, y cuando el hombre lobo amenazaba a la actriz Delma Ricci, irrumpi\u00f3 en escena el perro para lamer la cara de la actriz, ante la ovaci\u00f3n del p\u00fablico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">As\u00ed tambi\u00e9n se cuentan sus andanzas de perro consentido, como aquella vez en el bar Los Bancos, que Fernando se dirigi\u00f3 raudo a la cocina apareciendo al punto en la pista de baile con una contundente pata de cerdo, el due\u00f1o corriendo tras \u00e9l, salv\u00f3 el trofeo y lo devolvi\u00f3 a la cocina. Por supuesto que no fue exonerado del evento.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">Su fidelidad perruna se evidencia cuando muri\u00f3 el pintor Brusau: de los amigos, fue el primero en llegar hasta el cad\u00e1ver, lo vel\u00f3 toda la madrugada, al lado del caj\u00f3n y sigui\u00f3 el cortejo rumbo al cementerio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">Pero m\u00e1s all\u00e1 de las innumerables an\u00e9cdotas, Fernando grafica magistralmente el \u00e1lgido mundillo social de mediados del siglo XX en Resistencia; pol\u00edticos de caf\u00e9, artistas bohemios, clase intelectual; as\u00ed como referencia una sociedad que lo adopt\u00f3 abiertamente, liberalmente y valgan unos cuantos ejemplos: en las noches de invierno, muchas casas vecinas pon\u00edan en los zaguanes una manta abrigada para Fernando; un dentista le emplom\u00f3 dos muelas; en su velatorio, una multitud acudi\u00f3 a despedirse.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">Su muerte fue un \u201crefinado dejarse morir\u201d, atropellado por un auto. Y su despedida, una mise en scene con una ni\u00f1a que ley\u00f3 un poema, guardia de boys scout perimetrando la multitud arrimada, ramos inmensos de flores de mayo y paneg\u00edrico de Horacio Rivero Sosa, entonces, director de cultura de la provincia.<\/p>\n<p>[\/vc_column_text][vc_empty_space][vc_single_image image=&#8221;397&#8243; img_size=&#8221;full&#8221; alignment=&#8221;center&#8221; qode_css_animation=&#8221;element_from_fade&#8221;][vc_empty_space height=&#8221;10px&#8221;][vc_column_text]<\/p>\n<p style=\"font-size: 14px; text-align: center;\"><em><span style=\"font-size: 14px;\">La tumba de Fernando en una vereda de la ciudad.<br \/>\nSu estatua en venecitas, realizada en vida del animal.<br \/>\n<\/span><\/em><\/p>\n<p>[\/vc_column_text][vc_empty_space][vc_column_text el_class=&#8221;parrafo&#8221;]<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">Dos esculturas emblem\u00e1ticas de Resistencia \u2013 se mencion\u00f3 la de su tumba, la otra, vaciada en bronce, en un \u00e1ngulo de la Casa de Gobierno &#8211; ratifican la trascendencia de Fernando en el imaginario colectivo.<\/p>\n<p>[\/vc_column_text][vc_empty_space][vc_single_image image=&#8221;400&#8243; img_size=&#8221;full&#8221; alignment=&#8221;center&#8221; qode_css_animation=&#8221;element_from_fade&#8221;][vc_empty_space][vc_column_text el_class=&#8221;parrafo&#8221;]<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">En la historia humana el perro tiene un protagonismo poderoso. Y siempre hubo un com\u00fan acuerdo en que ciertas cualidades perrunas son arquetipos ideales. No en vano dicen que el perro es el mejor amigo del hombre. No en vano S\u00f3crates juraba por su perro y Yudhistshira se neg\u00f3 a entrar en el cielo sin su perro, por no atreverse a abandonar \u201cal que tanto he amado\u201d \u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">La historia de este perro esdr\u00fajulo, armoniza leyenda y realidad y deviene m\u00e1s de medio siglo despu\u00e9s de su muerte, mito ciudadano, ejemplo de amistad.<\/p>\n<p>[\/vc_column_text][vc_empty_space][vc_column_text el_class=&#8221;parrafo&#8221;]<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\"><em>Contenidos: Virgina Quirelli<\/em><\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\"><em>Arte: Brian Ariel Dufek<\/em><\/p>\n<p>[\/vc_column_text][vc_empty_space height=&#8221;40px&#8221;][\/vc_column_inner][vc_column_inner width=&#8221;1\/3&#8243;][vc_widget_sidebar sidebar_id=&#8221;Menu Capitulos&#8221;][\/vc_column_inner][\/vc_row_inner][\/vc_column][\/vc_row][vc_row css_animation=&#8221;&#8221; row_type=&#8221;row&#8221; use_row_as_full_screen_section=&#8221;no&#8221; type=&#8221;full_width&#8221; angled_section=&#8221;no&#8221; text_align=&#8221;left&#8221; background_image_as_pattern=&#8221;without_pattern&#8221;][vc_column offset=&#8221;vc_hidden-lg vc_hidden-md&#8221; css=&#8221;.vc_custom_1648150399368{padding-right: 10% !important;padding-left: 10% !important;}&#8221;][vc_empty_space height=&#8221;50px&#8221;][vc_row_inner row_type=&#8221;row&#8221; type=&#8221;grid&#8221; text_align=&#8221;left&#8221; css_animation=&#8221;&#8221;][vc_column_inner width=&#8221;2\/3&#8243;][vc_single_image image=&#8221;399&#8243; img_size=&#8221;full&#8221; qode_css_animation=&#8221;element_from_fade&#8221; transition_delay=&#8221;1&#8243;][vc_empty_space][vc_column_text]<\/p>\n<h2>Un perro en el ojo de la escultura<\/h2>\n<p>[\/vc_column_text][vc_column_text]<span style=\"color: #999999; font-family: Lato; font-size: 12px;\">24 de Marzo, 2022 | Cap\u00edtulo 17<\/span>[\/vc_column_text][vc_empty_space][vc_column_text]<em><span style=\"font-size: 18px; background-color: #000000; color: #ffffff; padding-left: 10px; padding-right: 10px;\">Por Marcelo Nieto<\/span><\/em>[\/vc_column_text][vc_empty_space][vc_column_text el_class=&#8221;parrafo&#8221;]<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">Como es obvio, la fauna tiene su nicho contundente en el patrimonio escult\u00f3rico de Resistencia. Y tiene sus adeptos. Pez, hipop\u00f3tamo, perro, \u00e1guila, le\u00f3n, loba, unicornio son algunos de los animales que pueblan el medioambiente de la ciudad de las esculturas. Pero hay un animal que tiene m\u00e1s prestigio y popularidad que los otros: el perro Fernando.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">\u2026Y sucedi\u00f3 un d\u00eda entre los d\u00edas de 1951. Por entonces, a Resistencia llegaban bandas y orquestas de Buenos Aires que daban vida a dilatadas fiestas bailables. Entre ellos, frecuentaba un cantor de boleros, Fernando Ortiz. Alguna vez estaba en un bar tomando su caf\u00e9 y era d\u00eda lluvioso y melanc\u00f3lico cuando apareci\u00f3 debajo de la mesa un cusco blanco ba\u00f1ado por la lluvia. Lo alz\u00f3 y le dijo, \u201cya no estaremos m\u00e1s solos\u201d. Ortiz lo llev\u00f3 al hotel y a todos los bailes donde amenizaba su orquesta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">As\u00ed aparece en escena el perro Fernando, callejero, amparado por amos espont\u00e1neos, presencia habitual en bares, fiestas, carnavales, conciertos y otros eventos art\u00edsticos. Se apersona en bodas y cumplea\u00f1os, lo que construye motivo de orgullo para el anfitri\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">Con h\u00e1bitos y composturas tan humanos que alguien lo defini\u00f3 certeramente \u201cEra un hombre con traje de perro\u201d.<\/p>\n<p>[\/vc_column_text][vc_empty_space][vc_single_image image=&#8221;398&#8243; img_size=&#8221;full&#8221; alignment=&#8221;center&#8221; qode_css_animation=&#8221;element_from_fade&#8221;][vc_empty_space height=&#8221;10px&#8221;][vc_column_text]<\/p>\n<p style=\"font-size: 14px; text-align: center;\"><em><span style=\"font-size: 14px;\">No es una leyenda. Aqu\u00ed Fernando en una fiesta del Fog\u00f3n de los Arrieros.<br \/>\nFoto Gentileza Fog\u00f3n de los Arrieros<br \/>\n<\/span><\/em><\/p>\n<p>[\/vc_column_text][vc_empty_space][vc_column_text el_class=&#8221;parrafo&#8221;]<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">Las an\u00e9cdotas se desgranan por doquier y a\u00fan perviven testigos que dan fe de los h\u00e1bitos extraordinarios del can.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">Ten\u00eda itinerarios muy espec\u00edficos: dorm\u00eda en la entrada del hotel Col\u00f3n, desayunaba en el despacho del gerente del Banco Naci\u00f3n, hac\u00eda una recorrida de bares, continuaba la rutina d\u00e1ndose una vuelta por la plaza central para perseguir gatos, almorzaba en El Madrile\u00f1o, dorm\u00eda la siesta en la casa del cirujano Jorge Reggiardo, por las tardes podr\u00eda estar visitando el atelier de Ren\u00e9 Brusau en la buhardilla del Teatro Argentino o asistir a una conferencia de Teosof\u00eda en el Ateneo del Chaco. Merendaba en el bar La Estrella lo que clientes y due\u00f1os le ofrec\u00edan, pero era en la noche donde desplegaba una agitada actividad social, present\u00e1ndose en las confiter\u00edas bailables, el cine teatro, el club Social, el Fog\u00f3n de los Arrieros, en fiestas familiares o cualquier evento que respirara bullicio y m\u00fasica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">En la docena de a\u00f1os trotando las calles de Resistencia, lleg\u00f3 a ser tremendamente popular, todo caminante de la ciudad lo reconoc\u00eda, lo llamaba por su nombre, le convidaba una caricia. Y quien no lo conociera deb\u00eda atenerse a las consecuencias, como aquella vez, cuando el cami\u00f3n de la perrera secuestr\u00f3 al perro vagabundo. Pasaba por ah\u00ed el boxeador, campe\u00f3n argentino, Tatalo Dom\u00ednguez quien reconocer\u00eda luego, algo avergonzado, que, ante la negativa de soltar a Fernando, debi\u00f3 darle \u201cuna caricia\u201d al polic\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">La compostura del perro es proverbial: permanec\u00eda sentado en la silla de una mesa de caf\u00e9, tomando su caf\u00e9 con leche con parsimonia, volteando la cabeza una y otra vez siguiendo al orador eventual, dir\u00edase, escuchando la conversaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">Y sobre sus juicios certeros, valga la an\u00e9cdota de la aburrida disquisici\u00f3n de un conferenciante en el Ateneo: tras rato de escuchar, Fernando dio un sonoro bostezo que culmin\u00f3 en aullido y dando una vuelta en c\u00edrculo, se retir\u00f3.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">No menos singular su at\u00edpico gusto -al menos para un perro- de permanecer la funci\u00f3n entera de una obra coral o pian\u00edstica, echado a un costado del escenario, relajado, pero atento. De ah\u00ed extraemos una de sus emblem\u00e1ticas an\u00e9cdotas: un pianista polaco de apellido Paderewsky ofrec\u00eda un concierto y el perro, como era costumbre, se apareci\u00f3 en el escenario. En un momento de la sonata de Beethoven, Fernando estremeci\u00f3 la sala con un gru\u00f1ido que pas\u00f3 por alto el int\u00e9rprete; casi finalizada la pieza, se par\u00f3 Fernando y lo mir\u00f3 duramente\u2026 Paderewsky tuvo la grandeza de reconocer que hab\u00eda pifiado dos veces.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">En otra ocasi\u00f3n se representaba la obra \u201cNazareno Cruz y el lobo\u201d, y cuando el hombre lobo amenazaba a la actriz Delma Ricci, irrumpi\u00f3 en escena el perro para lamer la cara de la actriz, ante la ovaci\u00f3n del p\u00fablico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">As\u00ed tambi\u00e9n se cuentan sus andanzas de perro consentido, como aquella vez en el bar Los Bancos, que Fernando se dirigi\u00f3 raudo a la cocina apareciendo al punto en la pista de baile con una contundente pata de cerdo, el due\u00f1o corriendo tras \u00e9l, salv\u00f3 el trofeo y lo devolvi\u00f3 a la cocina. Por supuesto que no fue exonerado del evento.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">Su fidelidad perruna se evidencia cuando muri\u00f3 el pintor Brusau: de los amigos, fue el primero en llegar hasta el cad\u00e1ver, lo vel\u00f3 toda la madrugada, al lado del caj\u00f3n y sigui\u00f3 el cortejo rumbo al cementerio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">Pero m\u00e1s all\u00e1 de las innumerables an\u00e9cdotas, Fernando grafica magistralmente el \u00e1lgido mundillo social de mediados del siglo XX en Resistencia; pol\u00edticos de caf\u00e9, artistas bohemios, clase intelectual; as\u00ed como referencia una sociedad que lo adopt\u00f3 abiertamente, liberalmente y valgan unos cuantos ejemplos: en las noches de invierno, muchas casas vecinas pon\u00edan en los zaguanes una manta abrigada para Fernando; un dentista le emplom\u00f3 dos muelas; en su velatorio, una multitud acudi\u00f3 a despedirse.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">Su muerte fue un \u201crefinado dejarse morir\u201d, atropellado por un auto. Y su despedida, una mise en scene con una ni\u00f1a que ley\u00f3 un poema, guardia de boys scout perimetrando la multitud arrimada, ramos inmensos de flores de mayo y paneg\u00edrico de Horacio Rivero Sosa, entonces, director de cultura de la provincia.<\/p>\n<p>[\/vc_column_text][vc_empty_space][vc_single_image image=&#8221;397&#8243; img_size=&#8221;full&#8221; alignment=&#8221;center&#8221; qode_css_animation=&#8221;element_from_fade&#8221;][vc_empty_space height=&#8221;10px&#8221;][vc_column_text]<\/p>\n<p style=\"font-size: 14px; text-align: center;\"><em><span style=\"font-size: 14px;\">La tumba de Fernando en una vereda de la ciudad.<br \/>\nSu estatua en venecitas, realizada en vida del animal.<br \/>\n<\/span><\/em><\/p>\n<p>[\/vc_column_text][vc_empty_space][vc_column_text el_class=&#8221;parrafo&#8221;]<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">Dos esculturas emblem\u00e1ticas de Resistencia \u2013 se mencion\u00f3 la de su tumba, la otra, vaciada en bronce, en un \u00e1ngulo de la Casa de Gobierno &#8211; ratifican la trascendencia de Fernando en el imaginario colectivo.<\/p>\n<p>[\/vc_column_text][vc_empty_space][vc_single_image image=&#8221;400&#8243; img_size=&#8221;full&#8221; alignment=&#8221;center&#8221; qode_css_animation=&#8221;element_from_fade&#8221;][vc_empty_space][vc_column_text el_class=&#8221;parrafo&#8221;]<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">En la historia humana el perro tiene un protagonismo poderoso. Y siempre hubo un com\u00fan acuerdo en que ciertas cualidades perrunas son arquetipos ideales. No en vano dicen que el perro es el mejor amigo del hombre. No en vano S\u00f3crates juraba por su perro y Yudhistshira se neg\u00f3 a entrar en el cielo sin su perro, por no atreverse a abandonar \u201cal que tanto he amado\u201d \u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\">La historia de este perro esdr\u00fajulo, armoniza leyenda y realidad y deviene m\u00e1s de medio siglo despu\u00e9s de su muerte, mito ciudadano, ejemplo de amistad.<\/p>\n<p>[\/vc_column_text][vc_empty_space][vc_column_text el_class=&#8221;parrafo&#8221;]<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\"><em>Contenidos: Virgina Quirelli<\/em><\/p>\n<p style=\"font-size: 18px;\"><em>Arte: Brian Ariel Dufek<\/em><\/p>\n<p>[\/vc_column_text][vc_empty_space height=&#8221;40px&#8221;][\/vc_column_inner][vc_column_inner width=&#8221;1\/3&#8243;][vc_widget_sidebar sidebar_id=&#8221;Menu Capitulos&#8221;][\/vc_column_inner][\/vc_row_inner][\/vc_column][\/vc_row][vc_row css_animation=&#8221;&#8221; row_type=&#8221;row&#8221; use_row_as_full_screen_section=&#8221;no&#8221; type=&#8221;full_width&#8221; angled_section=&#8221;no&#8221; text_align=&#8221;left&#8221; background_image_as_pattern=&#8221;without_pattern&#8221;][vc_column][vc_empty_space height=&#8221;120px&#8221;][vc_single_image image=&#8221;112&#8243; img_size=&#8221;full&#8221; alignment=&#8221;center&#8221; qode_css_animation=&#8221;&#8221;][vc_empty_space height=&#8221;60px&#8221;][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row css_animation=&#8221;&#8221; row_type=&#8221;row&#8221; use_row_as_full_screen_section=&#8221;no&#8221; type=&#8221;full_width&#8221; angled_section=&#8221;no&#8221; text_align=&#8221;left&#8221; background_image_as_pattern=&#8221;without_pattern&#8221;][vc_column offset=&#8221;vc_hidden-sm vc_hidden-xs&#8221;][vc_empty_space height=&#8221;50px&#8221;][vc_row_inner row_type=&#8221;row&#8221; type=&#8221;grid&#8221; text_align=&#8221;left&#8221; css_animation=&#8221;&#8221;][vc_column_inner width=&#8221;2\/3&#8243;][vc_single_image image=&#8221;399&#8243; img_size=&#8221;full&#8221; qode_css_animation=&#8221;element_from_fade&#8221; transition_delay=&#8221;1&#8243;][vc_empty_space][vc_column_text] Un perro en el ojo de la escultura [\/vc_column_text][vc_column_text]24 de Marzo, 2022 | Cap\u00edtulo 17[\/vc_column_text][vc_empty_space][vc_column_text]Por Marcelo Nieto[\/vc_column_text][vc_empty_space][vc_column_text el_class=&#8221;parrafo&#8221;] Como es obvio, la fauna tiene su&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"full_width.php","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-395","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.fundacionurunday.org\/lae\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/395","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.fundacionurunday.org\/lae\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.fundacionurunday.org\/lae\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.fundacionurunday.org\/lae\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.fundacionurunday.org\/lae\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=395"}],"version-history":[{"count":5,"href":"http:\/\/www.fundacionurunday.org\/lae\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/395\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":404,"href":"http:\/\/www.fundacionurunday.org\/lae\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/395\/revisions\/404"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.fundacionurunday.org\/lae\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=395"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}