Chaco, un espectáculo a cielo abierto

Más de 600 esculturas decoran los espacios públicos de Resistencia, un polo cultural y gastronómico que se extiende a los pueblos chaqueños, en medio de bosques y humedales.

Saturado de colores vivaces, al paisaje natural de Chaco parece no faltarle siquiera una sola pieza para llenar los ojos y despertar sensaciones agradables. Palos borrachos, lapachos rosados en flor, tipas, palmeras, eucaliptos, cipreses y chivatos decoran el acceso a Resistencia por el flanco norte. Como una elegante antesala, la avenida Wilde se llena de verdes para anticipar la explosión de la flora autóctona en el parque 2 de Febrero.

Sin embargo, aunque su presencia sigue siendo notoria en el casco urbano, de a poco la arboleda se va desplazando del centro de la escena. Primero cede su lugar protagónico a expensas de la más genuina carta de presentación que puede exhibir la capital provincial: la impronta de las esculturas esparcidas en todos los rincones de la ciudad. Sobre el césped del parque cortado al ras, las sombras de los árboles se proyectan hacia las 32 obras de arte plantadas alrededor del Museo de Esculturas Urbanas del Mundo (Museum). Es exactamente en este pulmón verde de ocho manzanas donde la admirable sensibilidad artística de los chaques transforma el pulmón verde en un lugar de encuentro de almas gemelas durante cada edición de la Bienal Internacional de Esculturas.

A un costado del sector copado por imponentes figuras de metal, granito, mármol travertino y el autóctono quebracho colorado creadas por artistas argentinos y extranjeros, el río Negro pide paso tan sinuoso y calmo como en 1878, cuando acerco a estas tierras al primer contingente de friulianos. Eran los audaces inmigrantes italianos que llegaban decididos a convertir el páramo -entonces bastante hóstil- en el lugar soñado para rehacer sus vidas.

Les llevó poco tiempo detectar la presencia de pobladores originarios y caer en la cuenta de que la convivencia era uno d elos mayores desafíos que les planteaba el nuevo terruño. El paso del tiempo borroneó la desconfianza inicial y la naciente ciudad se fue cimentando sobre el trabajo y el cruce cultural que aunó a los inmigrantes con las comunidades wichi, qom y mocovi.

El centro de Resistencia guarda muchos más motivos para agitar la curiosidad de sus huéspedes primerizos. La combinación entre la discreta arquitectura de la ciudad -levemente desmejorada por la desproporcionada mole de nueve pisos de la Casa de Gobierno-, especies forestales del bosque chaqueño y magistrales obras de escultores sugiere una feroz lucha de colosos, librada en la plaza 25 de Mayo de 1810 y su contorno.

 

Las trazas rectas de ocho senderos apuntan hacia una muestra acabada del talento de Fabriciano Gómez. Las virtudes del afamado artista plástico chaqueño asoman en cada detalle de sus trabajos “Plegaria”, “Inmaculada” y “San Fernando”. No se queda atrás su colega Raúl Monsegur, autor de un mural que representa los diversos paisajes, usos y costumbres de Chaco, resguardado bajo una pé envuelta por una santa rita. Todas las obras que angalanan la plaza principal parecen reverenciar a “Loba romana”, un gigante de piedra erigido en 1918 para homenajear la gesta de los pioneros italianos.

A tres cuadras de allí, desde la vereda misma sometida a una rutina de vibraciones a toda hora por los vehículos que transitan la calle Brown, El Fogón de los Arrieros exhuda su atmósfera recargada de cultura. En el frente dce la casa, las esculturas se superponen con carteles que poco ayudan a entender de qué se trata este lugar luminoso de Resistencia, legado a la sociedad por Aldo Boglietti. “Prohibida la entrada con ruleros”, “Detén pasajero tu camino, abre la puerta y entre” y “Prohibido ingresar cazadores (de mujeres)”, expresan las paredes y el enigma va en aumento al trasponer la puerta. Pero adentro no queda resquicio a la vista y todo queda en manos de cada visitante y su libre interpretación. Las vitrinas atesoran objetos personales, instrumentos musicales y libros y una colección de fotografías y pinturas trepa las paredes hasta el nivel superior.

El espítiru inquieto de Boglietti quedó impregnado en cada rincón. Fue el principal impulsor de Resistencia devenida en “La ciudad de las esculturas”. El polo cultural que creó en 1944 entre estas paredes salpicadas de arte tuvo otros dos sólidos pilares: su esposa Hilda Torres Varela (doctorada en Letras en La Sorbona, Francia) y el artista Juan de Dios Mena. Este faro del Noreste que brillaba a toda hora atrajo a Borges, Marcel Marceau, Emilio Petorutti, Jorge Romero Brest, María Fux, Ariel Ramíres y René Favaloro, entre otros nombres ilustres.

La mañana siguiente, el monte chaqueño y sus estilizadas especies vuelven a copar la escena al costado de la ruta 16. Bajo el sol que ya se intuye intenso, los perfumes naturales acompañan el vieje como un cortejo, sencillo y sin artificios, musicalizado por el trino de los pájaros. La guía Adriana Castillo sostiene el termo desde que la camioneta su puso en marcha, aunque de entrada propuso fijar la atención del otro lado de la ventanilla. Recién a mitad de camino se dispone a arrancar la ronda de mate. La primera vuelta viene recargada con una de las mejores versiones del típico chipá de Resistencia, una masa crocante elaborada por la panadería y bar San José. El misterio de su exquisito sabor no alcanza a develarse con el listado de ingredientes que los mozos recitan a los turistas a media voz, sin soltar más detalles: fécula de maíz, jugo de naranja, huevo y queso.

Artistas en pleno faena

A 20 kilómetros de Resistencia, los vecinos de Puerto Tirol se juntan de a decenas en las veredas -como atraídos por un acontecimiento único-, cruzan las calles saludando a mano alzada y caminan hacia los barrios sin dejar de charlar a todo volumen. Las paredes más llamativas del pueblo reflejan la actividad creativa de 25 artistas del país y el resto del continente, convocados para la quinta edición del Encuentro Latinoamericano de Arte Público y Muralismo Raza Chaco. “Puerto Tirol ya tiene instalados 150 murales y tótems y este año se agregarán otros 30. Incluso participan artistas tiroleños, como Victoria Silva y Eric Pertile”, explica el artista local Quique Yorg.

Las palabras del organizador retumban en el desmejorado muro d epiedra de la planta taninera Unitang, que revive de a poco con los colores apilcados por el escultor y pintor catamarqueño Raúl Guzmán. Su pincel avanza con trazos delicados y termina de moldear una colorida imagen de la Pachamama. El final de la obra es celebrado a la distancia por la melodía de un chamamé atravesada por una polca, que llega desde la orilla de la laguna Beligoy, escala infaltable de la serenata callejera improvisada por Gustavo Almirón con su guitarra.

La sensibilidad atística transmitida por los antepasados italianos y austríacos tiene su mejor correlato en los nueve talleres gratuitos de artes visuales, 26 talleres de música y una escuela de danzas nativas que funcionan en el pueblo. En esta tierra pródiga en chamameceros, Los Cantores de Pueblo Chico, Emeterio Fernández y Heraclio Pérez supieron cautivar para siempre el corazón popular y hoy son venerados como deidades indiscutibles.

Los colores vivos del paisaje chaqueño vuelven a fundirse en las múltiples tonalidades verdes del bañado, el palmar y el monte, aunados en las 100 hectáreas del Campo de Caballos. Esta vez, el ritual del mate de mano en mano es sugerido por José Arzamendia -dueño de 14 caballos especialmente adiestrados para la técnica de la equinoterapia-, como condimento de la cabalgata al paso prevista para el atardecer, cuando los rayos del sol en retirada desparraman haces brillantes sobre el humedal y el aire es recortado por los vuelos de cardenales. Una brisa suave acompaña el paseo con intermitencias.

Ingeniero y chef

A unos 70 kilómetros hacia el norte de Resistencia, en La Leonesa, el ingeniero agrónomo Néstor Gromenida abre las tranqueras del establecimiento arrocero y de cría de pacú Teko, dispuesto a explicar el proceso de producción y comercialización, aunque sin dar mayores pistas de su fama -extendida en toda la región Noreste- como artífice de multitudinarias paelladas de risotto de pacú arrocero. Martín Meichtry, miembro d ela familia propietaria, conduce la visita guiada por el molino arrocero y su hermano Marcos toma la posta en el frigorífico, base de la elaboración de catorce productos derivados del pez más emblemático ofrecido por las aguas que recortan la geografía chaqueña.

Un rato después, la tarde despunta con pereza en el comedor de la posada Costal del Puerto. La docente y empresaria hotelera Ana González es pura sonrisa cuando se apresta a servir en el plato todo aquello que habían sugerido las palabras de los emprendedores de Teko: de entrada honra a sus huéspedes con un soberbio risotto de pacú, apenas la antesala del glorioso pacú al limón con verduras grilladas. Azorados, los comensales recién desembarcados en Puerto Las Palmas se largan a caranchear la delicia que humea en el centro de la mesa y la anfitriona refrena su ímpetu: “Tranquilos, acá no hay ningún apuro. Primero prueben este beyú, una masa de almidón, harina de mandioca y queso hecho a la sartén, que se come caliente, acompañado por mate cocido”.

El silencio da para largo y un silencio atronador matiza los primeros bocados de los visitantes. Enseguida, la mujer añade al momento placentero pinceladas sueltas de la historia marcada a fuego en esta zona ribereña. “Este lugar pegado al río Paraguay tuvo gran importancia durante la guerra de la Triple Alianza. Y acá cerca se pueden ver las ruinas del gigantesco ingenio azucarero Las Palmas, cerrado y abandonado desde 1991”.

A unos pasos del vivero de Ana González, en el que florecen 140 variedades de orquídeas, plantas autóctonas y tropicales, un pescador artesanal encarna el espinel con anzuelos, antes de arrojarlo al río. Su estado de ánimo -se intuye a simple vista- depende del pique de algún surubí, dorado o moncholo. Un grueso manojo de ramas de ibirá pitá, laurel, timbó y aliso recubre de sombras la costa barrosa y resguarda las ranchadas de estos hombres de paciencia infinita, mimetizados con el paisaje. Ellos y su entorno son las piezas esenciales de la identidad chaqueña.

MINIGUIA

Cómo llegar. Desde Buenos Aires hasta Resistencia son 1.005 kilómetros por ruta 9 (Panamericana ramal Escobar), autopista Rosario-Santa Fe y ruta 11; nueve peajes, $ 150.

Aerolíneas tiene de uno a cuatro vualos diarios sin escala desde Aeroparque (1 h. 30’); ida y vuelta con impuestos, desde $ 3.294.

Bus semicama El Pulqui, El Cometa, Al Norte Bis o Nuevo Expreso desde Retiro (12 a 14 hs. 30’), $ 1.https://www.clarin.com/tema/chaco.html210 ida; coche cama, $ 1.297.

De Resistencia hasta Puerto Tirol llega el micro Navarro Hermanos-Ataco Norte; hasta La Leonera y Las Palmas, Cooperativa Bermejo.

Dónde alojarse. En Resistencia, hotel Niyat Urban: habitación doble con desayuno, TV cable, wi-fi, caja de seguridad y secador de pelo, $ 1.190; triple, $ 1.600; suite con hidromasaje, $ 1.475 (www.niyaturban.com.ar).

En Puerto Las Palmas, posada Costal del Puerto: habitación doble con desayuno, DirecTV, wi-fi, piscina, estacionamiento, guardería de lanchas, cancha de fútbol y puente colgante, $ 600 (0362- 154276634 / contacto@costaldelpuerto.com / www.costaldelpuerto.com).

En La Leonesa, residencial Doña Dora: habitación doble con TV cable, wi-fi, cocina y estacionamiento, $ 500 (0362- 447-0050).

En Puerto Tirol, el hostel y camping La Casa de la Abue propone el sistema “voluntario”: a cambio del alojamiento, cada visitante debe ofrecer una actividad o prestación; por ejemplo, una acción por el cuidado del medio ambiente o una charla didáctica (0362- 154283340 / zairamagali@gmail.com).

Cuánto cuesta. Risotto de pacú en la posada Costal del Puerto, en Las Palmas, $ 100; pacú al paquete con guarnición y entrada, $ 220; filet de pacú al limón, $ 200; mamón o higo en almíbar con queso, $ 60.

Pesca embarcada de día completo en Las Palmas, con equipo, combustible, carnada y guía, $ 3.000 el grupo de 4 personas (03624- 15680381 / 03721- 15442697).

Croquetas de pescado y harina de algarroba con mandiocas y aceite de albahaca en el restaurante Nanas de Cebollas, en Resistencia, $ 170; posta de surubí con hojas verdes, salsa criolla y albóndigas de mandioca frita, $ 260; pacú con embrión de rúcula, salsa criolla y mandiocas al perejil, $ 240; dulce de mamón con helado de naranja y yerba mate, $ 88 (0362- 443-4749).

Madio kilo de chipá en la panadería, confitería y bar San José, $ 100.

Día de campo para 4 personas con almuerzo y paseo a caballo en Campo de Caballos, $ 1.500 (03624- 15545290 / 03624- 15258921 / campodecaballos.rcia@gmail.com).

Dónde informarse

En Buenos Aires, Casa de la Provincia de Chaco: avenida Callao 322, tel. 4372-3045.
En Resistencia, (0362) 497-9118/441-6820/7329.
turismo.informes@chaco.gov.ar
www.chaco.travel
www.chacoturismo.com
www.resistencia.gob.ar
www.laspalmas.gob.ar

Galería de Fotos

Fuente: Clarín